He aprendido  a despertarme.

He aprendido a querer

He aprendido a despertarme y buscar a tientas los trozos en que me rompí anoche.

Es verdad que cada día aprendes algo nuevo, porque nunca caen en el mismo sitio, como nunca son iguales los amaneceres, no pueden serlo, si no somos los mismos.

Cada día las risas suenan diferentes y las lágrimas hacen un eco distinto en la almohada. +

Tampoco son iguales los atardeceres, ni sus rojos, ni su frío.

Cada dia pinto de rojos mis pareces, con su viento y sus lamentos.

Pero cuando cierro los ojos se llenan de estrellas, de sueños fugaces y de lecciones de amor.

Estoy aprendiendo a quererme.