Alberto Schommer,  dejó de regalarnos su manera de mirar tan especial a través  de retratos este pasado Septiembre, después de mas de cincuenta años detrás de una cámara, que se dice pronto, y mirando de una manera diferente, con conciencia. 

Hizo retratos a personajes como Rafael Alberti, Jose Luis Aranguren, Joan Miró, Gerardo Diego, Francisco Ayala, políticos de la transición y personajes de la realeza. Pero sus fotografías son algo mas que simples retratos, son documentos históricos bajo la visión poco usual hasta el momento. Un ejemplo son sus “Retratos psicológicos”  y  “Máscaras” que son dos de sus exposiciones con mas personalidad.

Son rostros con una luz cenital muy marcada dejando completamente a oscuras los ojos, produciendo así el efecto máscara que le dio nombre a esa colección inmensa de retratos.

Schommer fue un privilegiado que expuso sus “Máscaras” en el Museo Nacional del Prado, literalmente enfrentado a obras de Velázquez, Goya,…donde hay una similitud clarísima en el uso de la luz. Él también abusa de las zonas oscuras en los rostros y deja solo partes a la luz. Me parecen obras de arte tan increíbles como las pinturas que le miran desde la pared de enfrente de Velázquez…

Sin embargo no son sus rostros oscuros, ni sus máscaras lo que mas me gusta de este “Billy el rápido” como el mismo se llamaba.

Me pareció un fotógrafo con conciencia de lo que retrataba, con el afán de transgredir con imágenes como la de Gregorio López Bravo, motivó que fuera censurado por Franco. 

“Rogaré a todos los ministros en ejercicio que no posen para ese fotógrafo extranjero”

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El ‘extranjero’ que había logrado el milagro de retratar al titular de Exteriores del Régimen, miembro del Opus Dei, sosteniendo a un bebé sin ropa, vamos… una verdadera medalla personal para Schommer debió suponer aquella censura.

Lo siento por Inma Cuesta, pero su pataleta, de la que dudo mucho,  sobre el photosopeado de su imágen en plena campaña publicitaria queda como muy light al lado de una imágen como esta en la época en la que fue hecha.

Nos queda mucho por aprender de fotógrafos como Schommer, y no me refiero al sentido estético que es salgo mas subjetivo, sino al uso de la conciencia y la intencionalidad.

Me pregunto si Schommer hizo ojitos con la fotografía a López Bravo, a una conciencia feminista …o igual ese pensamiento ya era mucho transgredir…