En pleno siglo XXI, nada de lo que imaginábamos cuando éramos unos críos se ha cumplido. Ni viajamos en el tiempo, ni llevamos trajes espaciales, ni tampoco somos mas especiales, aunque el parafraseo constante de las redes nos haga creer lo contrario…, seguimos cometiendo los mismos errores y seguimos regalando nuestro trabajo.

Que levante la mano quien no haya escuchado ” el que regala bien vende”.

Este fin de semana Juan José Millas en El Pais Semanal hace una crítica al florecimiento de la figura del limpiabotas (extensible a otros trabajos). Lo ilustra con una fotografía de Vivian  Mayer, la mujer misteriosa que se ganaba la vida como niñera y resultó ser un referente en fotografía. Al final, todo encaja…

Vivian Maier

Vivian Maier

 

¿Quién no ha sido un limpiabotas o se ha sentido así ?. Para mi no es humillante hacer según que tipo de trabajos sino el cómo y porqué. Puede ser tan humillante ser empleado de banca cuando estás sometido a ciertas condiciones por mucho dinero que te reporte. Al fin y a cabo es una manera de prostitución. Algo a cambio de dinero.

Pero hay ciertos tipos de profesiones donde ser limpiabotas es mas habitual, desgraciadamente. Los fotógrafos solemos ser limpiabotas, los músicos, escritores,también lo son…, hasta que consigues tu hueco en el mercado y dejas de hacer cierto tipo de cosas, como hacer fotos gratis para periódicos que ganan dinero con tus fotografías pero no tienen presupuesto para pagarte tus fotos.., o escribir 500 palabras a cambio de visibilidad, o tocar en garitos y esperar a que el dueño del local haga la suficiente caja para no cobrar a los músicos por no haber llenado el local.

La diferencia entre seguir siendo un limpiabotas o no reside en saber qué quieres hacer, porqué … solamente.

Como si eso fuese tan fácil.

                                                            ¿Tú has sido limpiabotas?