Ser mujer y morir por la fotografia.

Ser mujer y no morir en el intento de sobrevivir en cualquier profesión parece que ha vuelto a estar de moda desgraciadamente.

Me planteo en muchas ocasiones si hemos sufrido un retroceso cultural, o si simplemente hemos asistido años atrás a un oasis donde parecía que  pese a  diferencias evidentes, planeaba cierta cercanía a una igualdad de género.

Ser fotógrafa, equivale a pelear con ciertos prejuicios sociales que permanecen en la sombra de las mentes mas obtusas, y  a pesar de que actualmente el  rol de la mujer es mucho mas activo ( en la sociedad occidental claro ), todavía la fotografía sigue siendo mayoritariamente un terreno masculino.

Cuando una mujer se presenta como fotógrafa, normalmente se le asocia con trabajos mas delicados, sutiles o sensibles, lo cual en absoluto es negativo pero si resalta el estereotipo social al que estamos ligadas aún hoy en día.

Mujeres como  Dorothea Lange   hicieron hueco y nombre en esto de la fotografía. Fue una de las mujeres pioneras en la fotografía documental y reportaje social.  La fotógrafa del pueblo como ella misma se hacia llamar.

 

La madre emigrante

 La madre emigrante, es uno de sus retratos mas conocidos que  recoge en  “A American Exodus, A Record of Human Erosión”. Libro, editado en 1939.Un trabajo donde recogió textos además de fotografías que analizaron el proceso migratorio durante la gran depresión del 29 de Estados Unidos. No tardó mucho en llegar la censura al poner en evidencia los campos de internamiento de los americanos de origen japonés.

 “Te cuelgas la cámara en el cuello así como te calzas los zapatos y ahí está, un accesorio del cuerpo que comparte la vida contigo. La cámara es un instrumento que enseña a la gente cómo ver sin la cámara.”

 

Otra mujer fotógrafa que avalada por su trabajo en Europa donde residió antes de trasladarse a Estados Unidos ingresó en Photo League, fue Lisette Model. Con sus fotografías construyó una férrea critica a la vida despreocupada de la burguesía europea de la época.

Para quienes disfrutan desayunándose estampas callejeras aquí os dejo un video que recoge su obra, con sus típicos encuadres a ras del suelo, y directos, jugando con el uso de las diagonales haciendo inconfundibles sus fotografías.

Diane Arbus, fue una de las alumnas aventajadas de Lisette, que inicialmente comenzó en la fotografía de moda, a pesar de  detestar la cuidada imagen publicitaria y el mundo de la alta sociedad. Cumplidos ya los 30 años, decidió ser fiel a si misma y sacar su yo fotográfico. Buscaba personajes bizarros, se adentraba en las calles marginales de Nueva York buscando sus personajes explicándoles su pasión por la fotografía para que se dejasen retratar.

Buscaba miradas directas a la cámara, fue pionera en el uso del flash diurno, resaltando así las imperfecciones, bajo la firme intención de provocar vergüenza y temor en el espectador.

Solo el suicidio puso freno a su obra al cumplir los 50 años de edad.

 

Child with a Toy Hand Grenade in Central Park, NYC, 1962

 

Le siguió los pasos Nan Goldin,  » Mi obra proviene originalmente de la estética de las instantáneas… las instantáneas las tomo con amor para recordar gente, lugares y momentos especiales. Éstas crean historia al documentar la historia.»

Sus trabajos documentales mostraban una realidad que pocos se atrevían a mirar a la cara. Desde su infancia estuvo marcada por una situación complicada e incluso dramática, refugiándose en la fotografía intentando capturas las imágenes el presente para no dejarle escapa.

Os hable en un artículo anterior de la importancia terapéutica que supuso la fotografía en Nan Goldin. ( Fotografia como terapia).

En su publicación mas reciente » El patio del diablo» nos muestra imágenes abriendo camino a  su intimidad, en una descarnada desnudez total, haciendo participes de su mundo a quienes contemplan su obra.

Podemos seguir enumerando mujeres fotógrafas documentalistas como Helen Levitt, autodidacta que se inició fotografiando a los niños a quienes impartía clases, y quien además fue la primera en usar el color. Vivian Maier, que dejó mas de 100.000 negativos de los cuales un 40% se revelaron.

vivian_maier_street_photographer_cover

 

 

Hilla Becher, Sandra Elena y la actual española Cristina García Rodero que declaró «Las mujeres lo tenemos más difícil», opinó la fotógrafa española, y argumentó que, para éstas, es complicado combinar una vida familiar y la maternidad con una carrera, y, además, los hombres las juzgan «más duramente».

'La confesión, Saavedra', por Cristina García Rodero, 1978. | IVAM

Estas y otras muchas mujeres nos allanaron el camino a quienes tuvimos la suerte de nacer un siglo por detrás. Aún así seguimos pintando nuestra cara con las ganas de demostrar que la mirada no tiene género.

To be continued….

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.